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Durante la última
década la sociedad mexicana ha exigido transparencia en el
manejo de los recursos públicos y el combate enérgico a la
impunidad. Para tal efecto se ha ampliado la legislación sobre
el derecho a la información que obliga a las instituciones
públicas proporcionarla y a establecer institutos de acceso a al
información. La consecución de la transparencia y el fin de la
impunidad son acciones críticas para que los recursos públicos
sean usados en beneficio del público y para el fortalecimiento
de las instituciones públicas. Inclusive ha llegado a ser una
propuesta central de los Bancos Mundial y el Interamericano de
Desarrollo para la Segunda Generación de Reformas a raíz de la
corrupción e ineficiencia detectadas en las reformas
privatizadoras. El combate a la corrupción es un tema de la
ética en la función pública pero es ante todo esencial para
recuperar miles de millones de pesos y para proporcionar los
beneficios a los que tienen derecho los ciudadanos. Por ello, es
un tema central de política social.
El incremento del presupuesto del sector salud, particularmente
al Seguro Popular (SP) se presenta como un gran logro de la
política de esa área. Sin embargo, visto desde el ángulo de la
transparencia y la impunidad de los funcionarios que lo manejan,
aparecen problemas graves que han sido denunciados por
ciudadanos y confirmados por la Auditoría Superior de la
Federación (ASF).
En noviembre de 2006 un grupo ciudadano pidió información a la
Secretaría de Salud (SSa) sobre la contratación de un sistema de
credencialización de la Comisión Nacional de Protección Social
en Salud (CNPSS) a Image Technology. Desde la primera solicitud
ha sido nula la disposición de la SSa de proporcionar la
información solicitada y en 12 ocasiones los solicitantes han
tenido que quejarse ante el IFAI, que ha resuelto a su favor.
En mayo de 2007 la Secretaría de Salud del Gobierno Legítimo
denunció ante la Secretaría de la Función Pública (SFP) el
presunto daño patrimonial por 368.5 millones de pesos en esta
contratación; denuncia que fue ampliada en diciembre de 2007 por
un incremento en el contrato en 24.9 millones de pesos, así como
por el monto de 558.6 millones de pesos de otro contrato en
2006. Es decir, entre ambos contratos el monto asciende a 952
millones de pesos. A pesar del tiempo trascurrido la SFP no ha
dictaminado el caso y los titulares en turno de esta secretaría,
Germán Martínez y Salvador Vega, han encubierto a los altos
funcionarios.
La impunidad continúa a pesar de que la ASF confirma graves
irregularidades en el cumplimiento del contrato de la CNPSS con
Image Technology en su revisión de la Cuenta Pública de 2006,
hecha pública en mayo de este año. En su auditoría no encontró
evidencias de la correcta entrega de los bienes contratados ni
la documentación probatoria requerida.
En cambio, están las pruebas de que la Comisión pagó 443.7
millones de pesos a esta empresa entre abril de 2006 y mayo de
2007 a cuenta del contrato de 2006. Además había pagado a esta
empresa 119.4 millones de pesos en diciembre de 2005 y marzo de
2007 correspondientes al contrato de 2005. Por tanto, el Seguro
Popular ha pagado, por medio de la CNPSS un total de 553.1
millones de pesos por servicios tecnológicos y credenciales sin
utilidad ninguna. La ASF no relata que el contrato de 2006
estaba bajo investigación por la SFP y que se rescindió
anticipadamente dos días después de un pago por 104.0 millones
de pesos.
En la revisión de la Cuenta Pública de 2005 la ASF ya había
encontrado anomalías serias en el ejercicio de los recursos del
SP. Todavía hoy, dos años y medio después, están en
investigación 327 millones de pesos de cuotas, que el SP debería
haber pagado a las entidades federativas y la documentación
probatoria de otros 1,116 millones de pesos. Además sin mayor
explicación la ASF dio por buena la aclaración sobre el déficit
de 11,560 millones de pesos para prestar los servicios ofrecidos
en el SP.
Las irregularidades y la probable corrupción han quitado al
presupuesto de salud casi dos mil millones y están en la
impunidad absoluta los funcionarios responsables. La nueva
legislación y las nuevas instituciones no han cambiado nada
respecto de la corrupción y la impunidad, pero nos cuestan mucho
dinero a cargo del gasto social. |