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Un tema relevante
en los estudios de la economía de la salud son los llamados
“subsidios cruzados”, que pueden ocurrir entre los sectores
público y privado, instituciones o la población. Con un gobierno
que promueve a la iniciativa privada en todos los ámbitos de la
economía es de interés conocer los mecanismos de subsidio
estatal. El tema no es trivial, ya que el gasto en esa área en
México está estimado en 6.5 por ciento del PIB y de éste 54 por
ciento corresponde al sector privado.
En México esos subsidios son en general indirectos e
“invisibles”. Se conceden principalmente por dos vías: mediante
la deducción de impuestos de los gastos de atención médica o de
seguros, en este último renglón con un tope de gasto o un
paquete limitado de servicios, que significa que se transfiere
la atención más cara al sector público.
Es problemático calcular el monto de estos subsidios por la
falta de información oficial fidedigna sobre el sector privado
de salud, tanto en lo económico como en la prestación de
servicios y su calidad. Esta carencia de datos es seria, ya que
en la actual reforma el papel de la Secretaría de Salud es
precisamente el de regular el sistema de salud, para lo cual
tendría que disponer de información actualizada y precisa.
Gracias a la información que la Asociación Mexicana de
Instituciones de Seguros publica sobre los seguros privados de
gastos médicos y de salud es posible calcular el monto del
subsidio que reciben. Alrededor de 5 millones de personas (5 por
ciento) están cubiertas por estos seguros y corresponden a
quienes perciben altos ingresos o, alternativamente, lo reciben
como prestación laboral. En ambos casos la prima es deducible en
el pago de impuestos1, o sea, es subsidiada por el erario
público. Entre 2004 y 2007, el monto de ese subsidio subió de 5
mil 533 a 7 mil 605 millones de pesos, lo que significa mil 320
pesos anuales por persona asegurada, aproximadamente. En
contraste, el subsidio promedio por persona asegurada del Seguro
Popular –las de menos recursos– es de unos 850 pesos al año.
Sector de bajo riesgo
Por otra parte, la población con un seguro privado es de bajo
riesgo por sus características demográficas, ya que su edad
promedio es de 29 años, y 89 por ciento es menor de 50 años.
Además, los mayores de 60 años por lo general son excluidos de
los seguros médicos, que también tienen periodos de espera para
las enfermedades más costosas y/o tope de gastos. Estas
restricciones significan que la aseguradora está protegida
contra el pago de tratamientos de alto costo. En consecuencia,
en muchos casos, cuando se agotan los recursos de su seguro, los
pacientes acuden a alguna institución pública para seguir sus
terapias; esto es, sobreviene el segundo tipo de subsidio a la
iniciativa privada. El funcionamiento de los seguros
particulares se deriva del principio de lucro que rige las
empresas de ese sector.
El subsidio estatal al resto del sector privado de salud es más
difícil de estimar por la falta de la información requerida. En
una estimación aproximada se calcula en unos 32 mil millones de
pesos en 2006, suponiendo que sólo la mitad de este gasto se
deduce en el pago de impuestos. Sumado al subsidio a los seguros
médicos, el monto alcanzaría 38 mil millones de pesos o 0.56 por
ciento del producto interno bruto. Para tener un punto de
comparación se constata que en el mismo año el subsidio total
para el Seguro Popular era de 16 mil 100 para 15.8 millones de
personas y en 2007 de 24 mil 777 millones para 29.1 millones. Es
decir el financiamiento para el programa de salud estrella del
gobierno federal recibe menos recursos que el subsidio
“invisible” al sector médico privado.
Sobre el sector salud pesa además un índice inflacionario de 146
por ciento en comparación con el índice general de 106 por
ciento para el periodo de 1997 a marzo de 2008. Los medicamentos
son los que más contribuyen a la inflación con un índice de 181
por ciento, que se dispara en 2003. Este incremento no es
casual, porque con el mercado garantizado por medio de los
distintos seguros públicos y privados, incluyendo el programa de
gratuidad del Gobierno del Distrito Federal, la industria
farmacéutica pone sus precios, apoyado en su poder oligopólico.
1 Ley del Impuesto sobre la Renta, artículos 31 y
149 |